Vision Walk: Redescubrir Teotihuacán con Santiago Arau

Si no mal recuerdo, la primera vez que visité Teotihuacán iba en la Primaria pero, de eso, no hay ninguna foto. Más de 10 años después, regresé, ahora sí con cámara en mano (la de mi iPhone) con un grupo de desconocidos, que con las horas se hicieron sentir amigos y con una excelente guía, el fotógrafo Santiago Arau.

Esta bonita activación fue resultado de las Vision Walk que Vans organizó el mes de septiembre, en la que pudimos compartir experiencias, modos de ver el mundo y lo que tenemos en frente; además, poder estar cerca de personajes como Santiago, a quién admiramos por su trabajo y en este caso, su sinceridad para contarnos que eligió caminar entre las pirámides y encima de ellas por una cuestión personal. Le gusta ir ahí desde niño.

La Vision Walk comenzó desde las 7:00 am, la hora en que nos citaron; luego llegamos a territorio sagrado, mientras sonaba el tambor de los danzantes y los globos aerostáticos decoraban el cielo. Al inicio de la Calzada de los Muertos, Santiago nos habló sobre las cámaras, qué lentes usar si queremos tomar algo de cerca y una frase contundente respecto a la foto: “No debemos olvidar qué queremos informar y cómo… la fotografía es infinita”.


Caminamos bajo el sol que además de energía nos dejó algunas pequitas en el rostro; subimos a paso tembloroso – en mi caso, la verdad, porque algunos hasta parecía que corrían-, el premio tras el esfuerzo era la vista. Ya arriba de la pirámide de El Sol, Santiago nos contó desde qué esquina se tiene la mejor buena toma:


Usé los filtros que nos dieron para causar lograr distintos efectos en mi imagen


Luego se sentir la paz que solo se percibe en la cima, bajamos a la pirámide de la Luna, nuestro guía nos dijo que desde ese lugar se tiene una de las mejores vistas, directito a la Calzada de los Muertos.

Otro de los momentos clave del Vision Walk fue cuando Santiago nos contó que cerca de la zona arqueológica está el templo de Tepantitla y que en su interior resguarda algunos de los murales más bellos y conservados, dedicados a Tláloc. Indescriptible.

Al final del día me di cuenta cuán había valido la pena levantarse temprano, y sobre todo como los años te hacen cambiar el modo de ver las cosas. Re descubrí Teotihuacán y ese impulso que provoca por caminar y tratar de interpretar los bellos caminos de historia que nos dejaron los antecesores. Ahora, sí, con muchas fotos y muchos filtros.

Por cierto, Santiago me dijo que tomar una foto con el celular no es tan distinto que una cámara, la cosa es aprovechar la luz. Algo así me dijo mientras probábamos tomarle fotos a la pirámide del sol.