Hunter S. Thompson y el surgimiento del “gonzo”

A principios de los 70 surgió una nueva forma de hacer periodismo. Una en la que lo importante no era necesariamente decir la verdad, sino contar una historia y tenía que ser una historia interesante. 

El “gonzo” surgió cuando figuras como Hunter S. Thompson y otros periodistas decidieron incluirse a sí mismos en sus historias, cambiando incluso el objetivo de las mismas, exagerándolas, valiéndose del uso de alcohol y drogas para “dar otra perspectiva” a la historia e incluso textos sin edición. 

El primer artículo que fue denominado con este término fue escrito precisamente por Thompson para The Boston Globe y llevaba por nombre “The Kentucky Derby is Decadent and Depraved”, el cual contó con las ilustraciones de Ralph Steadman. El editor de The Boston Globe, Bill Cardoso, fue quien de algún modo “acuñó” el término, refiriéndose a una palabra que se usaba entre los irlandeses de Boston para referirse a los maratones de bebida que duraban toda la noche.

ilustración de Ralph Steadman

Hunter S. Thompson se convirtió en el abanderado de este movimiento, especialmente después de su novela Fear and Loathing in Las Vegas. La novela estaba basada en hechos reales que tenían una capa de ficción y seguía a Raoul Duke –un alter ego de Thompson– y a su abogado el “Dr. Gonzo”, que era el personaje que aludía al escritor chicano Oscar Zeta Acosta, por Las Vegas en 1971. Una novela surreal y con una narrativa dispersa que justo busca emular al viaje que tuvieron Thompson y Acosta por aquella ciudad en 1971 y a su consumo de estupefacientes para maximizar su experiencia. También retrata la decadencia del “sueño americano” a principios de los años 70, cuando los ideales de los años 50 y 60 se mostraban ya anticuados (e imposibles). Sin duda, Fear and Loathing… se convirtió en un clásico de culto, parte fundamental de la contracultura y un ejemplo pivotal del “gonzo” y todo esto también gracias al sello de las ilustraciones de Ralph Steadman. 

ilustración de Ralph Steadman

En 1998, Terry Gilliam dirigió una adaptación cinematográfica de la novela –igual, ya un clásico de culto– y en gran parte su visión se debe al trabajo de Steadman, el cual logra traducir a la perfección. 

El “gonzo” fue un género popular durante los años 70, sin embargo, su influencia ha permanecido y aún permea en gran medida parte del periodismo actual, de documentales y de la reality TV. Además, ha sido de gran utilidad para los estudios etnográficos y sociales contemporáneos, así como para el estudio de las ciudades y su desarrollo.